miércoles, 23 de mayo de 2012

Kosovo es Serbia..


 
Srdan Gligorijevic, director de Análisis del Centro para las Relaciones y la Seguridad Internacionales (ISAC) de Belgrado, denuncia en esta entrevista el doble rasero de la Unión Europea ante el problema de Kosovo y la integridad territorial de su país. Como serbio, se siente presionado por una gran parte de la comunidad internacional ante la  independencia kosovar.
La problemática por dos razones. Primero, porque va en contra de la ley internacional y todas esas reglas ahora quedan invalidadas. Tiene, además, un aspecto ético ya que los derechos humanos de los serbios y otras minorías en la región están en peligro. Serbia es víctima de una política de doble moral. Para nosotros también Kosovo es una región muy importante por razones históricas, de identidad nacional. Quieren extraer esa parte de Serbia de un Estado que es integral. La independencia de Kosovo no puede decidirse de forma aislada. Como la historia nos ha demostrado, los desafíos a la seguridad están vinculados y puede conllevar mucha inestabilidad, no sólo en los Balcanes, sino en otros países del mundo.  
en los Balcanes muchas cosas son imprevisibles. Además, todas las cuestiones de seguridad afectan a toda la región, no es sólo una crisis aislada. Pero estoy seguro de que los pueblos balcánicos ahora son más maduros y pueden resolver sus problemas juntos de una manera más pacífica.   Cuál será la situación de los miles de serbios que viven en Kosovo?
 Es muy importante que se queden en sus casas. Si huyen será como entregar Kosovo y rechazar nuestra identidad serbia. Tienen que permanecer en los lugares donde han vivido durante siglos, al lado de sus iglesias, al lado de sus monasterios… Eso es lo más importante. Con su presencia pueden demostrar que Kosovo es y será siempre parte de Serbia. De todas formas, hoy en día los serbios ya viven con un nivel bajísimo de seguridad y por eso espero que la comunidad internacional, sobre todo, la UNMIK o la misión que vaya a reemplazarlo, y la OTAN protejan los derechos humanos de la población serbia y de otras comunidades pequeñas, como la turca o la gitana, y muchos otros que no viven en mejores condiciones que los serbios. Qué opina sobre la posición de la UE en la llamada "cuestión de Kosovo"?
 No hay valentía, motivación ni disposición suficiente para resolver este problema. Ha habido muchas propuestas al respecto. Serbia ofreció algo que puede considerarse una autonomía que era casi una independencia, y que para cualquier comunidad en todo el mundo habría sido aceptable: todos los derechos de autogobierno para Kosovo, excepto las Fuerzas Armadas y las relaciones externas, que dependerían de Belgrado. Pero los albaneses, apoyándose en promesas de independencia, no quisieron aceptar esta propuesta, que podría satisfacer los intereses tanto de Serbia como de la comunidad albanesa de Kosovo. Además, la Unión Europea también tiene unos países con problemas regionales como Serbia: España, Rumanía, Chipre... Tampoco creo que vaya a tener una posición unánime.   Qué ambiente se respira en Serbia?
S. G. Lo que estamos viviendo estos días es una política de presión. Ninguna nación de este mundo quiere sentirse presionada. Para todos los serbios, Kosovo es muy importante para la identidad nacional. Se siente presión en toda la nación, porque creemos que la comunidad internacional está contra nosotros. Y en ese entorno, algunas fuerzas conservadoras del pasado pueden aprovechar para sus propios intereses. Lo más importante es que Serbia no sea humillada. Orígenes del conflicto

Kosovo en la Yugoslavia de Tito (1945-1986)

Tanto los serbios como los albaneses han considerado a Kosovo como espacio históricamente propio. Para los serbios, fue el centro cultural, así como el lugar de la batalla de Kosovo, perdida contra los invasores otomanos en 1389 (se recuerda como el tributo serbio a la defensa de la cristiandad).
Las tensiones entre las dos comunidades han estado presentes durante todo el siglo XX y han producido frecuentes hechos de violencia, particularmente durante la primera guerra balcánica, la primera y la segunda guerra mundial. El gobierno comunista de Josip Broz Tito respondió con represión a todas las manifestaciones nacionalistas en toda Yugoslavia, ello con el propósito de mantener un balance entre las diferentes repúblicas y más particularmente, evitar la predominancia de Serbia sobre las otras. En 1945 la población de Kosovo era mayoritariamente de origen serbio, pero ya a finales del siglo, los asentamientos albaneses habían pasado a ser mayoría en la región. Hacia finales de los años 1960, el incipiente nacionalismo albanés había empezado ya a tomar forma, a pesar del carácter represivo del régimen.
En 1974, se estableció un nuevo estatuto para Kosovo, dándole mayor autonomía, un puesto en el consejo de la presidencia y su propia Asamblea, fuerza policial y banca, siempre bajo el control del partido comunista de la región.
Tras la muerte de Tito, en 1980 crecieron las demandas de los albaneses para constituirse en la séptima república yugoslava, hecho inaceptable para serbios y macedonios. Algunos veían esto como un preludio a la creación de una gran república dominante dentro de la federación. La respuesta a estas demandas fue la represión y la purga de simpatizantes con el nacionalismo dentro del partido comunista de Kosovo.
Los conflictos entre la población aumentaron y con ellos el sentimiento en las comunidades de que el objetivo de cada una de ellas era el hacer desaparecer la presencia de la otra comunidad de Kosovo. Mientras que la población serbia se mantuvo numéricamente en Kosovo durante el gobierno de Tito, la población albanesa creció a un ritmo acelerado, llegando a ser más del 80% en 1991. El otro factor de presión en la región fue el empeoramiento de la situación económica y la ausencia de empleos.

El retroceso político ocurrido en Yugoslavia después del fallecimiento de Tito tuvo diferentes orígenes. Además de los conflictos étnicos hubo divisiones políticas, de orden constitucional y hasta personales entre los líderes del país. En Kosovo, sin embargo, todos estos problemas se tradujeron en crecientes niveles de tensión entre serbios y albaneses, creando un clima en el que cualquier incidente era exacerbado.
El Memorando de la Academia Serbia de Ciencias y Artes daba cuenta en 1986 del genocidio físico, político, legal y cultural sufrido por los serbios en Kosovo, comparando el estatuto de Kosovo a la derrota contra el Imperio otomano o a la ocupación Nazi. En la conclusión del informe solicitaba la aplicación de remedios para recuperar la presencia serbia en Kosovo. El informe produjo rechazo en la población albanesa de Kosovo y en algunos medios intelectuales de Serbia.
En abril de 1987, Slobodan Milošević, que ya en ese momento presidía el comité central de la liga comunista de Serbia, viajó a Kosovo y declaró su apoyo a las reivindicaciones de la población serbia, obteniendo instantáneamente el apoyo de la población serbia de toda Yugoslavia, allanando el camino hacia la presidencia de Serbia. Pero para acceder a la presidencia de Yugoslavia, Milosevic necesitaba el apoyo de la representación de Kosovo, de manera que en 1988, los líderes albaneses del partido comunista de Kosovo fueron arrestados y se lanzó la llamada revolución antiburocrática, eliminando la poca autonomía de Kosovo e imponiendo el estado de emergencia.
Los cambios en la Constitución fueron justificados como la única solución que permitía proteger la minoría serbia de los abusos de la mayoría albanesa de Kosovo. Uno de los puntos de inflexión del conflicto se produjo el 28 de junio de 1989 cuando, en el 600 aniversario de la Batalla de Kosovo, ante una multitud de 1.000.000 de serbios llegados de todas partes del país, Milosevic pronunció el famoso discurso de Gazimestan, una exaltación de los ideales serbios, arengando a las masas en recuerdo de la batalla y apelando a la unidad de los serbios para los momentos difíciles que se vivían.   Consecuencias de la guerra
Al finalizar la guerra, el 10 de junio, tanto Kosovo como Yugoslavia se enfrentaron a un futuro incierto.
El primer problema, el de los refugiados albaneses, fue resuelto en gran parte de forma muy rápida: En tres semanas, cerca de 500.000 refugiados albaneses regresaron a sus hogares. Hacia finales de noviembre de 1999, según cifras de el ACNUR, más de 800.000 de los 850.000 desplazados ya habían regresado a sus hogares. Sin embargo, gran parte de la población serbia de Kosovo fue desplazada de la provincia debido a los ataques de venganza, junto con las poblaciones de otros orígenes. La Cruz Roja yugoslava dio cifras de cerca de 250.000 refugiados, la mayoría de ellos de origen serbio. En poco tiempo, la población de origen serbio en Kosovo se redujo a menos de un cuarto de la que había antes de la guerra.
   
Las bajas civiles producidas durante los ataques de la OTAN se estiman que fueron entre 1.200 y 5.700 civiles, según las autoridades serbias y en 500 según Human Rights Watch. Con respecto a las fuerzas militares yugoslavas, la OTAN estima que un máximo de 5.000 bajas ocurrieron durante el conflicto, mientras que los serbios dieron la cifra de 576 efectivos muertos (462 soldados y 114 policías). Después de finalizar la guerra, se desenterraron cerca de 4.500 cuerpos de albaneses en su mayoría. Se estima que el total de bajas albanesas se acerca a los 10.000 muertos. Esta cifra es debatida todavía en la actualidad, pero dista mucho de la cifra de 500.000 hombres supuestamente desaparecidos anunciada antes de finalizado el conflicto. Diversas fuentes señalan que de los 4.400 casos documentados de bajas las cifras se elevaron a 10.356.
Dado que no hubo combates en los que participaran las fuerzas de la OTAN, sus bajas fueron muy reducidas. La mayoría de ellas ligadas a operaciones aéreas y a accidentes ocurridos durante los combates. La destrucción producida en las fuerzas yugoslavas tampoco fue muy grande. Fueron destruidos 50 aparatos de las fuerza aérea yugoslava, pero la mayoría de los tanques atacados en tierra fueron señuelos. De acuerdo con el diario londinense The Time un total de 13 tanques serbios fueron destruidos. Las baterías antiaéreas no fueron utilizadas y por tanto no fueron descubiertas, lo que obligó a la aviación de la OTAN a volar a gran altura para evitarlas durante todo el tiempo que duraron los bombardeos.
Un estudio realizado por Spiegel y Salama, publicado en The Lancet, Vol 355, June 24, 2000, estima en 12.000 el total de bajas ocurridas durante la guerra de Kosovo.   
La República de Serbia, en serbio: Република Србија o Republika Srbija),  es un país soberano, constituido en Estado social y democrático de Derecho y cuya forma de gobierno es la República parlamentaria. Situado en la Península Balcánica, en el sureste de Europa, según su constitución limita con Hungría al norte; con Rumania y Bulgaria al este; con Macedonia y Albania al sur; y con Bosnia-Herzegovina, Croacia y Montenegro al oeste. Su capital y ciudad más poblada es Belgrado.
Serbia formó un reino medieval que evolucionó hasta convertirse en un imperio que alcanzó su máxima extensión en el siglo XIV. En el siglo XVI el territorio serbio fue conquistado por el Imperio otomano, al que perteneció hasta el siglo XIX, cuando Serbia recuperó su independencia y expandió su territorio. Tras el fin de la Primera Guerra Mundial. Serbia formó junto con otros territorios balcánicos el Reino de Yugoslavia. Después de la Segunda Guerra Mundial pasó a ser parte de la República Federal Socialista de Yugoslavia, que terminó desintegrándose tras una serie de guerras en la década de 1990. Finalmente, Serbia se convirtió de nuevo en un Estado independiente en 2006, tras la disolución de la unión de Serbia con Montenegro.
El 17 de febrero de 2008 el parlamento provisional de Kosovo, provincia sureña serbia de mayoría étnica albanesa, declaró su independencia de Serbia de forma unilateral. Dicha independencia no es reconocida por el Gobierno serbio, que considera a Kosovo una provincia autónoma propia -denominada oficialmente provincia autónoma de Kosovo y Metohija- bajo la administración de Naciones Unidas.
Serbia es miembro de Naciones Unidas, de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa y del Consejo de Europa, cuya presidencia ostentó en 2007. Es uno de los potenciales candidatos para la futura membresía de la Unión Europea y un país militarmente neutral.Etimología
El nombre de Serbia (Srbija, o tierra de los serbios) le viene dado por sus más antiguos pobladores eslavos, los serbios (srbi), cuyo origen es incierto. De acuerdo con la Crónica de Néstor, historia del primer estado eslavo oriental, los serbios se encuentran entre los 5 primeros pueblos eslavos que fueron conocidos por su nombre moderno.
Se cree que los serbios son mencionados por primera vez por Claudio Ptolomeo en el siglo II, en su Geographia (libro 5, 9.21), para designar a los Serboi, una tribu que habitaba en Sarmacia, probablemente al norte del Cáucaso, junto al bajo Volga,o junto al Mar Negro.Contemporáneos de Ptolomeo, como Tácito y Plinio el Viejo (Naturalis Historia, VI) se refieren también a los Serboi en las inmediaciones del Cáucaso.
Una de las hipótesis más aceptadas es la de que los sorbios o sorabos (Serbja en alto sorabo) que habitan Lusacia comparten ascendencia con los serbios (en idioma serbio, sorbio se dice Lužički Srbi, o serbio de Lusacia).Según esta hipótesis, los eslavos serboi que en el siglo V partieron del Cáucaso hacia Europa son los ancestros comunes de serbios y sorbios, que se dividieron en dos grupos. Uno de los grupos (los antepasados de los serbios), conocido como los serbios blanco (beli srbi), emigró a los Balcanes hacia 610-626 encabezado por el Arconte Desconocido. Por su ayuda al emperador Heraclio en sus luchas contra los ávaros, éste les permitió establecerse en un área de la provincia de Macedonia, próxima a la actual ciudad griega de Servia. Posteriormente, se produjo su expansión hacia el norte.         Disolución de Yugoslavia.
En 1989 llegó al poder en Serbia Slobodan Milošević, de la Liga de los Comunistas de Serbia, que había desbancado a todos sus opositores a través de una política de intrigas e intimidación. Una de sus primeras medidas fue la abolición de la autonomía de las provincias serbias de Kosovo y Voivodina. El 28 de junio de 1989, en plena efervescencia nacionalista, Milošević se presentó en Kosovo Polje, el escenario de la Batalla de Kosovo en el 600 aniversario de la derrota contra los turcos, donde, ante una multitud de entre 500.000 y 1.000.000 de serbios, pronunció el célebre discurso de Gazimestan, una exaltación de los ideales serbios que trajo graves consecuencias.
Las guerras que provocaron la disolución de Yugoslavia tuvieron su origen el 27 de junio de 1991, en que comenzó la Guerra de Independencia de Eslovenia, en la que se vio sorprendido el Ejército Popular Yugoslavo. La independencia eslovena no afectó a otras nacionalidades, pues era étnicamente homogénea, pero encendió la mecha secesionista en las demás repúblicas. Este corto conflicto no se repitió en las sangrientas Guerra Croata de Independencia y Guerra de Bosnia, que se prolongarían hasta 1995 dejando cientos de miles de muertos y millones de refugiados, y donde las amplias comunidades serbias ocasionaron y también sufrieron graves sucesos de limpieza étnica y genocidio. 
En 1992, los gobiernos de Serbia y Montenegro acordaron la creación de una nueva federación con el nombre de República Federal de Yugoslavia, que abandonó su antigua denominación oficial y el sistema comunista, adoptando la democracia. No obstante, algunas de las otras exrepúblicas yugoslavas acusaron a Serbia de su participación en las guerras yugoslavas (en 2007 Serbia fue absuelta de una acusación de Bosnia, al interpretar el Tribunal Internacional de Justicia que "no se podía considerar responsable ni cómplice al Estado serbio"). El 23 de julio de 1997, Milošević fue proclamado Presidente de la República Federal de Yugoslavia.
La escalada de violencia étnica en la provincia de Kosovo se hizo incontenible, y alcanzó sus máximos en 1998, cuando los enfrentamientos entre el ejército federal y la guerrilla albanesa Ejército de Liberación de Kosovo (UÇK) alcanzaron tintes de guerra abierta. Los asesinatos y deportaciones masivas de civiles en ambos bandos pusieron Kosovo en el punto de mira de la opinión pública occidental. Entonces, la OTAN intervino para detener la Guerra de Kosovoy llevó a cabo un bloqueo comercial contra la República Federal yugoslava, forzando las conversaciones de paz de Rambouillet (enero de 1999), que fracasaron ante la negativa de Serbia a aceptar las condiciones propuestas. La OTAN dio un ultimátum a las autoridades federales, y llevó a cabo el Bombardeo de Yugoslavia, que se desarrolló entre el 24 de marzo y el 11 de junio de 1999. Esta campaña de ataques aéreos arrasó las infraestructuras serbias y hundió su economía,además de dejar un saldo de 3.000 civiles muertos y 10.000 heridos.El 12 de junio llegó a Kosovo el contingente internacional de tropas KFOR encargado de pacificar la zona, que quedó bajo la administración de la Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas en Kosovo (MINUK).                                                                                       Serbia en la Yugoslavia socialista.
Después de la guerra, Tito y el Partido Comunista de Yugoslavia iniciaron el proceso de gobierno de la República Democrática Federal de Yugoslavia; se aprobó una nueva ley electoral y se convocaron elecciones. Éstas se celebraron en noviembre de 1945, con una lista única, denominada Frente Popular y dominada por los comunistas, que obtuvo más del 90% de los votos. La asamblea constitucional proclamó la abolición de la monarquía, y se estableció un gobierno monopartidista plurinacional. El 31 de enero de 1946 fue establecida la República Federal Socialista de Yugoslavia, compuesta por 6 repúblicas socialistas: Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Macedonia, Montenegro y Serbia.
El estado comenzó con un notable predominio de la República Socialista de Serbia sobre la política federal, centralizado al principio en su capital, Belgrado. La rápida socialización económica y los Planes Quinquenales trajeron consigo un importante desarrollo industrial. La llegada masiva de emigrantes, que aseguraban la mano de obra, de la empobrecida Albania (especialmente a la cercana Kosovo) y su extraordinaria explosión demográfica provocó que el número de albaneses en Kosovo se doblara desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, alcanzando la cifra de 916.168 en el censo yugoslavo de 1971, lo que le convirtió en la región con mayor crecimiento demográfico de Yugoslavia y de Europa.
La proliferación en las distintas repúblicas de grupos nacionalistas que cobraron fuerza y amenazaban la estabilidad política de la federación, forzó una descentralización del poder. Así, en 1974, se acordó la creación de las provincias autónomas de Kosovo y Metohija y Vojvodina dentro de Serbia, para satisfacer las reclamaciones de los distintos grupos étnicos que las componían.
Tito, que había mantenido Yugoslavia bajo una férrea política multiétnica desde 1945, murió en 1980, lo que trajo consigo un auge de los movimientos nacionalistas, agravado por la acuciante crisis económica yugoslava.En la década de 1980 los albaneses de Kosovo intensificaron sus exigencias de que la provincia obtuviera el estatus de república, como primer paso hacia una posible autodeterminación. Las tensiones étnicas entre serbios y albaneses en Kosovo degeneraron en violencia y tendrían una gran influencia en el colapso de la antigua Yugoslavia.      Reino de Serbia   
Los serbios de Voivodina, bajo jurisdicción del Imperio austríaco, participaron en las revueltas de 1848 contra los Habsburgo, estableciéndose la región autónoma del Voivodato de Serbia y Banato de Timişoara. Su autonomía fue abolida en 1860, en que pasó a formar parte del Reino de Hungría.
El 23 de marzo de 1882, el príncipe serbio, Milan IV Obrenović, proclamó el Reino de Serbia, siendo él su primer monarca bajo el nombre de Milan I. En 1903, la Casa Real de Karađorđević, (descendientes del líder revolucionario Karađorđe) asumió el poder, tras el asesinato del rey Alejandro I en Belgrado por un grupo de conspiradores que asaltó el palacio. Su sucesor, Pedro I, se alió con Bulgaria, Montenegro y Grecia (formando la Liga de los Balcanes) para enfrentarse al Imperio otomano en la Primera Guerra de los Balcanes 1912-1913, y luego (aliado con turcos, montenegrinos, rumanos y griegos) contra Bulgaria en la Segunda Guerra de los Balcanes. Éstas culminaron con los tratados de Londres y Bucarest en 1913, por los que el Reino de Serbia triplicó su territorio gracias a la adjudicación de parte de Macedonia, Kosovo, y partes de la propia Serbia.

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